Banco y conciliación
Conciliar el banco —emparejar cada movimiento con su factura y su asiento— es de lo que más tiempo come cada mes y la base de que tus números sean fiables. Aurora lo hace automáticamente: conecta tu banco, entiende tus movimientos y los cuadra con reglas que aprenden de ti.
- Conexión a tu banco vía Open Banking (PSD2), además de importación de extractos: Norma 43, MT940, Excel o CSV.
- Emparejamiento automático de cada movimiento con su factura y su asiento.
- Las reglas primero, la IA para lo que no encaja en ninguna — y cada decisión queda trazada y auditable.
- Reglas que aprenden: lo que cuadras una vez, Aurora lo repite.
- Lo evidente lo contabiliza solo; lo que pide criterio te lo propone y decides tú.
- Nada es irreversible: cualquier asiento automático se revierte desde el propio movimiento.
- Tu caja refleja cada día lo que de verdad ha pasado en la cuenta.
Por qué esto importa
Si el banco no está conciliado, nada cuadra: ni la caja, ni el IVA, ni los informes. Es el cimiento de una contabilidad fiable, y hecho a mano es de las tareas más pesadas del mes.
Qué cambia con Aurora
Dejas de perseguir movimientos en una hoja de cálculo. Aurora ve tu banco, entiende cada apunte y lo cuadra con tu contabilidad, de forma continua. Lo que antes se acumulaba para fin de mes pasa a estar al día, solo.
Cómo funciona
Conecta tu banco
Enlazas tus cuentas por PSD2 o subes el extracto; Aurora lo lee y ordena.
Aurora empareja
Cada cobro se une a su factura de venta y cada pago a su gasto o su asiento.
Tú solo revisas lo dudoso
Lo claro se cuadra solo; a ti te llega únicamente lo que necesita criterio.
Preguntas frecuentes
¿Con qué bancos funciona?
Con los principales bancos de España vía PSD2, y con cualquier banco a través de la importación del extracto.
¿Tengo que cuadrar yo las facturas con el banco?
No. Aurora propone los emparejamientos automáticamente y aprende con reglas; tú solo confirmas lo que tenga dudas.
¿Y si la IA se equivoca al clasificar un movimiento?
Aurora usa primero reglas y deja la IA para lo que no encaja en ninguna. Solo contabiliza sola cuando el cuadre no deja lugar a dudas; lo que pide criterio —una operación con el extranjero, un importe alto, una cuenta que todavía no ha aprendido— espera tu visto bueno. Cada decisión queda registrada —qué se hizo, cuándo y por qué— y el asiento siempre se puede revertir.