Autónomo
Persona física que ejerce una actividad económica por cuenta propia. Tributa por IRPF con escala progresiva y responde de las deudas con su patrimonio.
Qué es ser autónomo
Es ejercer una actividad económica por cuenta propia como persona física, sin sociedad de por medio. No hay separación entre el negocio y tú: los ingresos del negocio son tu renta y las deudas del negocio son tus deudas.
Darse de alta son dos trámites, no uno: la declaración censal ante Hacienda (modelo 036), donde eliges tu epígrafe del IAE, y el alta en el RETA ante la Seguridad Social. La cuota del RETA va por tramos de rendimientos netos reales, revisados cada año. Qué cuenta como rendimiento está en rendimiento neto computable, y cómo elegir tu base en la guía para elegir tu base de cotización.
Cómo tributa
Por IRPF, con escala progresiva: cuanto más ganas, mayor es el tipo del último euro. La escala tiene tramo estatal y tramo autonómico, así que el tipo final depende de tu comunidad. El rendimiento de la actividad se suma al resto de tu renta general.
En estimación directa simplificada —el régimen habitual por debajo de 600.000 € de cifra de negocios— puedes deducir además un 5 % en concepto de gastos de difícil justificación, con un tope de 2.000 € al año. Con 50.000 € de rendimiento previo, ese 5 % serían 2.500 €, pero el tope lo deja en 2.000 €: rendimiento neto, 48.000 €.
Cada trimestre presentas el IVA (modelo 303) y, si te toca, el pago fraccionado del IRPF (modelo 130): el 20 % del rendimiento neto acumulado menos lo ya adelantado. Si tienes empleados o pagas facturas con retención, también el 111. Todos, del 1 al 20 del mes siguiente al trimestre, salvo el cuarto trimestre del 130 y del 303, que llega hasta el 30 de enero.
Qué contabilidad tienes que llevar
Menos que una sociedad. En estimación directa simplificada bastan los libros registro: ventas e ingresos, compras y gastos, bienes de inversión y, si eres profesional, provisiones de fondos y suplidos. No formulas cuentas anuales ni las depositas en el Registro Mercantil. Por encima de 600.000 € de cifra de negocios pasas a estimación directa normal, con contabilidad ajustada al Código de Comercio.
Autónomo o SL
Tres diferencias reales:
- Responsabilidad. El autónomo responde de las deudas con todo su patrimonio, presente y futuro. El socio de una SL responde con lo que aportó. La figura del Emprendedor de Responsabilidad Limitada protege la vivienda habitual hasta un valor limitado por ley, pero es una excepción estrecha, no un escudo general.
- Tributación. El autónomo paga IRPF progresivo sobre todo el beneficio, lo saque o no. La SL paga el Impuesto sobre Sociedades a un tipo fijo que no sube con el beneficio (un 15 % en las entidades de nueva creación, en el primer periodo impositivo en que la base imponible resulte positiva y en el siguiente) y el socio solo tributa cuando cobra sueldo o dividendo.
- Coste de estructura. Notaría, Registro Mercantil, contabilidad completa, cuentas anuales y depósito. Eso es dinero y trabajo cada año.
El cálculo, en corto: mientras el beneficio recurrente sea bajo y necesites sacarlo entero para vivir, el autónomo suele salir mejor. Cuando el beneficio sube y parte se queda en la empresa, el tipo fijo del IS gana al marginal del IRPF. El punto de cruce depende de tu comunidad, de tu situación familiar y de cuánto dinero necesitas retirar: hazlo con tu asesor y con tus números, no con una regla general.
Cómo lo hace Aurora
Aurora trabaja hoy con sociedades, no con autónomos sin sociedad. Si tu actividad ya funciona a través de una SL, o vas a constituirla, Aurora lleva su contabilidad al día: facturas clasificadas, banco conciliado y borradores de los modelos trimestrales de la sociedad desde sus datos reales. La presentación y la firma ante la AEAT las hace siempre un profesional con su certificado.
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